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1 ZOOLÓGICO + 4 HIJAS + 1 NUEVO CORTE DE CABELLO = MATT DAMON

Afable, locuaz y con una sencillez atípica en Hollywood, el consumado actor no tiene ni un pelo de tonto. Y damos fe de ello.  

No estamos en una peluquería, y Matt Damon no es precisamente el prototipo de actor metrosexual –o por lo menos así ha enfocado su carrera– con el cual empezarías una conversación hablando de un asunto tan banal como su cabellera. El exestudiante de Harvard, que decidió dejar las aulas para perseguir su sueño como actor, y que ganó un Oscar gracias a su primer guión, tampoco es del tipo de celebridad que disfruta responder preguntas superficiales cuando está frente a ti promoviendo su trabajo.

No voy a pecar de ingenuo, pero tampoco de intelectual wanna be, por eso, a modo de narración –no de justificación, aclaro– te explico por qué empiezo mi plática con Damon preguntándole por su look capilar. La noche anterior a nuestra cita, se nos exhibió a un grupo de periodistas su nueva película, la cual se vislumbra como una opción familiar y taquillera. Compramos un zoológico es el filme que vimos.

En pantalla y caracterizado como Benjamin Mee (quien relata su historia en el libro We Bought A Zoo: The Amazing True Story of a Young Family, a Broken Down Zoo, and the 200 Wild Animals that Changed Their Lives Forever), Damon luce como un hombre maduro, su vestimenta es la de un trabajador de granja y su cabello está medio largo. Con esa imagen nos fuimos a dormir. Por eso, al día siguiente, cuando Damon ingresa a una de las suites del hotel Mandarin Oriental, en Nueva York, sorprende a todos. La impresión fue más evidente en unos que en otros, como en el caso de una colega coreana que al verlo dejó escapar un suspiro. Sin necesidad de verse, ella misma se percató de la cara de boba que puso y, por eso, bajó la mirada. El galán de Hollywood no dijo nada, sólo le sonrió confabulado.

De 1.78 de estatura, vistiendo con jeans oscuros y una ajustada camiseta negra que resalta su musculatura, y con el cabello casi a rape (al mejor estilo militar), es como aparece el actor. Con esa apariencia Damon dista, por mucho, del señor que vimos en la película, y tampoco aparenta los 41 años de edad que tiene. Él se sienta a nuestro lado para empezar la entrevista, y en ese momento su asistente le pregunta si gusta algo de tomar, a lo que responde: “Esa es una excelente pregunta”. Se pone de pie y él mismo se sirve un refresco dietético. Esa escena nos hace sentir a un personaje cercano, carente de poses. Entonces, ¡qué mejor que aprovechar esa cercanía para romper el hielo preguntándole sobre su cabellera!

“Prefiero el cabello corto. Quizá en secundaria lo usé largo. Pero, ¿sabes?, de pequeño parecía una niña porque mi mamá nunca me cortaba el pelo (bromea). Me dejé crecer el cabello para la película y se lo sugerí a Cameron (el director), y a él le pareció una buena idea”, me comenta y, en seguida, explica que la imagen navy que trae ahora se debe a la película de ciencia ficción Elysium, que filma junto a Jodie Foster.

El talento interpretativo de Damon se complementa con su apreciada habilidad camaleónica: lo hemos visto como un robusto y atlético jugador de rugby, en Invictus (que le valió su segunda nominación al Oscar como actor); un astuto y galán estafador en la saga Ocean´s; o el maduro, corpulento y bigotudo investigador de El desinformante.

“El encasillarte en algo es un riesgo, y eso hará tu vida aburrida. Yo trato de escoger mis papeles basándome en el director, y los buenos directores no quieren verte en un papel que ya has hecho. Yo no repetiría un tipo de personaje, de no es por la continuidad de la historia, como pasó con las sagas Bourne u Ocean´s. He hablado con muchos actores que deben hacer los mismos papeles siempre, y no tienen ganas de trabajar, se sienten frustrados”.

Él no lo dice y quizá su modestia no se lo permite, pero su CV contempla el haber trabajado bajo las órdenes de los talentosos y respetados Steven Spielberg (Salvando al soldado Ryan), Francis Ford Coppola (The Rainmaker), Martin Scorsese (The Departed) y Clint Eastwood (Invictus), entre otros. Y es precisamente detrás de cámaras donde le gustaría continuar con su carrera: “Tal vez el próximo año dirija una película. Es algo que estoy analizando y me emociona bastante”, revela.

MI MOMENTO PRECISO

En Compramos un zoológico, Damon encarna al abnegado padre de una niña pequeña y un hijo adolescente, quien acaba de enviudar y siente la necesidad de empezar una nueva vida. Si quieres un cambio, cómprate un zoológico. Ese es, irónicamente hablando, el mensaje que el director Cameron Crowe (Casi Famosos, Jerry Maguire) nos da en su nueva producción. “Cameron quería hacer una película que aportara mucha alegría al mundo. Así fue como me la describió. Y, al final, creo que lo logramos, aunque la historia es emotiva y por momentos triste”, señala el actor.

GLOW!: ¿Necesita el mundo este tipo de filmes?

MATT DAMON: Ahora los tiempos son más difíciles para casi todos, por lo que siempre es bueno una historia así. Hace poco miraba la tele con mi esposa y estaban pasando Jerry Maguire. La he visto muchas veces y siempre me deja la sensación que busca transmitir Cameron. Al final de la película, termino con una lágrima en la mejilla, pero alegre. Es como una catarsis… ¡y ese es mi teléfono! (en ese momento suena su celular, lo apaga, se disculpa y concluye su idea). Ese tipo de liberación fue justo lo que él quiso lograr con mi personaje”.

GLOW!: Ahora que dices que vivimos tiempos difíciles, seguramente hay muchas personas en la misma situación que tu personaje, es decir, que sienten la necesidad de un cambio.

MATT DAMON: Definitivamente. Y muchas veces no es por un deseo propio, sino porque las circunstancias o la vida misma te obligan a ello. Lo que no podría decir es si hay muchos con tantas posibilidades como las que tenía mi personaje. Empezar de nuevo es bastante difícil, más aun cuando no tienes estudios o experiencia laboral en varios campos. Además, no hay tantos trabajos disponibles. Ese es uno de los grandes problemas actuales: el desempleo. Mi personaje no quiere empezar de cero, sino que siente que él y su familia están estancados y no quiere hundirse. Por eso sacrifica muchas cosas para lograr un nuevo aire más positivo para todos.

GLOW!: ¿Te identificaste a un nivel más personal con tu personaje y su historia debido a tu vida actual?

MATT DAMON: Nunca había interpretado a un personaje así, y estaba “paralelo” a mí por mucho de lo que vivo hoy en día. Por eso no hubiera podido hacer este personaje hace diez años, porque no hubiera entendido mucho de lo que le pasaba. Este fue el momento justo para un papel así.

GLOW!: ¿Has experimentado la necesidad de un cambio así?

MATT DAMON: Podría ser cuando decidí empezar mi carrera en el cine y dejar la universidad, sobre todo porque nadie en mi familia se había dedicado a esto. Esa fue una gran aventura. Pero hablando de un cambio de vida como el de la película, no tengo nada con que compararlo.

LOS HOMBRES BUENOS NO ESTÁN DISPONIBLES

El día de la entrevista, el único accesorio que lleva el actor es su anillo de matrimonio. Y en la película, pese a que su esposa fallece, su personaje utiliza el suyo durante toda la historia. El momento más emotivo del filme es cuando el actor llora desconsolado mientras mira las fotografías de su amada, y se pregunta si ha tomado la decisión correcta al haber comprado el zoológico.

“Como padre entendí lo que mi personaje vivía con sus hijos. Gracias a Dios, no sé lo que significa perder a una pareja (golpea la mesa diciendo “toco madera”), pero sí puedo saber lo que puedes llegar a perder si muere, como le pasó a él”, medita.

Damon está casado con la argentina Luciana Barroso, con quien tiene tres hijas: Isabella, de cinco años; Gia, de tres; y Stella, de uno. A ellas se suma Alexia, hija de su esposa, a quien Damon ha querido como propia. “Trato de ser un buen padre, me preocupo mucho por ellas y las protejo. Sé que estoy empezando una nueva etapa con mi paternidad, porque tengo una hija de 13 años que está entrando a la adolescencia. Ya veremos cómo nos va, porque sé que los conflictos empiezan en esa edad. Pero al igual que las más pequeñas, ella es una chica maravillosa”, relata el orgulloso padre, el único hombre de su casa.

Sobre el contacto con la cultura de su esposa, el actor reconoce que no suelen viajar frecuentemente a Argentina, ya que “es un viaje largo y necesitas tener mucho tiempo para hacerlo”. Aunque afirma que le gustaría poder rodar en Buenos Aires y, así, pasar una temporada allá, con lo cual sus hijas podrían practicar español.

¿Y él qué tanto español sabe Damon? Al responder esta pregunta, cambia su acento por uno más agudo y de forma pausada dice sonriente y en nuestro idioma: “Yo tengo que estudiar más, pero prometo hacerlo para hablar contigo en el futuro”. Por detalles tan gentiles como ese, y por el amor que profesa a su esposa e hijas, hasta la misma Shakira al saber de esas cualidades del galán no pudo contener la tentación de escribir sobre él en su canción “Men in This Town”: “The good ones are gone or not able... And Matt Domon’s not meant for me. Damon’s not meant for me (Damnit!)”.

ENTRE ANIMALES Y UNA DESALIÑADA JOHANSSON

Al tratarse de un zoológico el escenario principal donde se desarrolla la acción, muchos de los “extras” fueron de cuatro patas, peludos y algunos con enormes colmillos. “Fue una gran experiencia trabajar con animales. A veces los llamados se volvían más cansados porque trabajar con ellos no es fácil, pero sí se disfruta mucho. ¿Tú has tenido a un león tan cerca como lo tuve yo? Fue impresionante, o ver a un tigre a los ojos, ¡impresionante!”, recuerda.

Pero no todo fue tan divertido para él. Hay una escena en la cual debió controlar sus miedos porque debía recoger decenas de serpientes que se habían escapado de su encierro. “Definitivamente no soy un amante de las serpientes. En esa escena traté de relajarme, pero lo único en lo que pensaba era en que me iban a morder. Y mientras yo estaba asustado, Scarlett estaba súper emocionada con tocarlas”.

En Compramos un zoológico, Scarlett Johansson interpreta a una especie de guarda parques, quien poco se preocupa por su apariencia física. Su único interés es procurar el bienestar de los animales y, poco a poco, cae presa de los encantos del personaje de Damon.

“Este fue un rol muy diferente para ella, y lo supo hacer de forma creíble. Ella es muy hermosa, glamorosa… Por eso, cuando Cameron me comentó de su personaje, no me la pude imaginar, pero lo hizo espectacularmente y fue un placer trabajar a su lado”, reconoce el actor.

Como suele suceder en este tipo de entrevistas, el tiempo es el gran enemigo, y ya habíamos utilizado el nuestro. Por lo que su asistente exclama: “¡Gracias, chico!”, a lo que Damon, con cierta pena y de forma cómica repite, “¡gracias chico!”. Se despide y abandona la suite, y no se percata que ha dejado sobre la mesa su celular.

Estás solo y con el teléfono de Matt Damon frente a ti, ¿en qué piensas? En mirar su directorio, donde estarán registrados los números de su amigo Ben Affleck, a quien conoció en secundaria, o de George Clooney y Brad Pitt, con quienes forma parte de la fundación One by One, que trabaja el tema del sida en los países más pobres.

La tentación es grande, pero mejor seguir con nuestro camino. Eso sí, al salir le indico a una de sus publicistas que el despistado actor dejó algo muy importante en la suite. Antes de empezar su siguiente entrevista, Damon ya se había percatado de su olvido y todo su staff buscaba desesperado el aparato.

Por Olman Castro


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