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¡Hasta aquí llegue!

No es cuestión de sentirse vivo sino de saberse con vida. ¿O al revés? Lo que importa es que vivir no es una cuestión de existencia…
No, no… Estar es fácil. Un toque de divinidad coloca ese motor llamado alma en un cuerpo que con amabilidad la recibe, ¡y ya ocupamos un lugar en el mundo! El reto, y en estas ando, es dejar ese espacio que ocupo hoy, aquí, ahora. Seguramente estás pensando que algo malo ha sucedido y voy a demostrarte con humildad que estás en un error; como lo he estado yo. Porque en la carrera del tener, del hacer, en esa conquista diaria a la que nos sometemos para obtener lo que deseamos, se nos puede llegar a olvidar una importante regla del juego: ¿Para qué lo queremos? Lo cual me lleva al punto de partida, sí, a la primera casilla, solamente que, esta vez, con poquita más experiencia porque ya hemos recorrido algunas veces el tablero. Me explico mejor: ¿Quién puede poseer el privilegio de volver a nacer no nada más con un nombre, apellido y código genético, regalo de nuestra herencia familiar, sino con una evidente oportunidad, ya no de descubrir nuestra misión sino de ejecutarla.

“La vida es más compleja de lo que parece”, bien apunta Jorgito Drexler. Yo coincido con él. Y como siempre lo he dicho: Quien presuma lo contrario (eso se da muuuy a menudo en estos digitales y análogos días en los que la “perfección” abunda), justamente no ha descubierto que es dentro de la complejidad en donde se encuentra la llave maestra para dejar de existir y comenzar a ser. Pero ¡ojo!, complejo no quiere decir difícil, ni feo, mucho menos injusto… No descalifiquemos la oportunidad de apasionarnos, de aventurarnos, de tropezarnos también.

“Caerse no es vergonzoso, pero levantarse con alas propias, impulsadas por el viento que nos procura la gente que nos quiere, que nos ama, es todo un privilegio”, dije durante el cumpleaños 10 de nuestra revista hermana, BLACK.

Hoy lo suscribo ante ti. Y después me detengo. ¡Hasta aquí llegué! No hay más competencia. ¿Contra quién es, de hecho? No tengo ni idea. Tampoco hay prisa, incluso con los años que, a veces, siento que me han caído sin darme cuenta.

Otorgo en este momento el valor que le corresponde al espacio vacío. Al silencio. A la oportunidad de renacer por voluntad propia.
 
A lo largo de esta edición con la que cumplimos 14 años de vida está impresa una sola certeza: “Ni optimistas ni pesimistas, el mundo nos necesita realistas”.

¡Buen cumpleaños, GLOW! ¡Buena vida a todos!

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¡Está de regreso!
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Conduce: Lina Holtzman Warszawsky

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