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Al ritmo de Mon Laferte

Hay seres humanos que son verdaderos acontecimientos. Ella pertenece a ese grupo. Mujer de sensibilidad a prueba, hizo de la música su arma, su alma, su luz y su tormenta. hoy pisa grandes terrenos inexplorados: en abril se presentará en el afamado festival de Coachella y en mayo en el auditorio nacional con su nuevo álbum, Norma, TESIS y antítesis de ella misma: en diez canciones de cumbia, danzón, tango, bolero, salsa, bachata y más, mon cuenta una historia de amor tan encendida, tan intensa y tan exenta de reglas y moldes como ella.

GLOW!: Me encanta que tu disco se llame Norma, porque te tengo que preguntar: ¿Es una forma de que te manifiestes de otra forma, de que tu esencia se manifieste o se decrete en automático?

MON LAFERTE: Yo me llamo Norma, pero nunca me gustó mi nombre, porque es muy duro llamarse así, pues soy una persona rígida. Ahora lo soy menos; es decir, he luchado para no ser tan estricta: desde niña creía que tenía la razón y siempre he querido hacer las cosas a mi manera. No me gustaba, nunca me gustó que me dijeran “Norma” y siempre he luchado por ser una persona más relajada y poder soltar. Hago yoga para quitarme a esa Norma. Para la realización de este álbum, que es conceptual, en el cual he conectado etapas de una relación de pareja en diez canciones pensé: Bueno, ¿no será que por estas mismas normas que tengo no puedo tener éxito finalmente? Mis relaciones
terminan siempre por esta misma Norma que tengo, porque nadie quiere vivir con alguien que está lleno de reglas. Me pareció bien ponerle ese nombre al álbum que, por otro lado, también suena muy cinematográfico, como una película de Almodóvar.

GLOW!: ¿Cómo te quitas algo que ya te pertenece? Es decir, la rigidez.

MON: No lo sé. Hago mis ejercicios del día a día para aprender a soltar. Soy muy rígida en el trabajo, quiero que todo salga bien, soy demasiado perfeccionista, entonces no la paso bien. Siempre tengo dolores de cuello, de espalda. Recurro a hacer todo lo contrario a lo que mi cerebro me dice que haga.

GLOW!: ¿Y te cae bien la Monserrat que le dice a Norma que se aliviane?

MON: Sí, claro, claro. Y lo he superado un montón.

GLOW!: Sí, lo superas en el momento en el que lo distingues, ¿no? En cuanto distingues que hay algo que quitar.

MON: Sí, totalmente. Y lo distinguí desde muy joven, me di cuenta de que era así. Lo que pasa es que a veces me sale la Norma, y es terrible.

GLOW!: ¿La música ayuda a dejar ir? ¿La música te ayuda a reconocerte a ti misma?

MON: Me he conocido a través de las canciones que yo misma escribo, pero primero a través de la música que escucho. Por ejemplo, ¿viste que este año todo el mundo hizo sus cuentas de Spotify y no sé qué? Me percaté de que lo que más escuché este año, en mi top cinco fue: primero, Chico Buarque; en segundo lugar, un compositor mexicano que se llama David Aguilar; en tercero, The Beatles; luego un cantante que se llama José Antonio Méndez, que interpreta boleros, y después Chet Baker, o sea, así, superclásica, ¿no? No me había dado cuenta de qué era lo que más oía. Eso te dice algo de tu personalidad, ¿no?, lo que más escuchas. He aprendido a conocerme a través de la música que escucho y también de lo que escribo. Muchas veces me ha ocurrido que escribo un tema, pasan meses y entonces me digo: “¿Por qué hice esta canción que dice esto y esto?”. Por ejemplo, después de haber estado en una relación de pareja en la que creo que todo va bien y funciona, que llevamos varios años juntos y todo bien, de pronto compongo una canción que es un grito desesperado de que ya no quiero estar ahí, escucho y me digo: “Claro, no estoy a gusto, por eso escribo esta canción”.

 

GLOW!: A ver, algo que sí te hace estar a gusto es compartir. Mencionas que quizá David Aguilar es uno de los cinco que más escuchaste y hoy no nada más lo escuchas, sino que están juntos. Te gusta compartir, te gusta encontrar personas y hacerlas tuyas, y luego sacar algo más en conjunto.

MON: Sí, por ejemplo, en los Latin Grammy pudimos cantar con Jorge Drexler, que es lo máximo, adorado, con Natalia Lafourcade, a quien también amo y adoro, con David y con los músicos de Jorge. Eso me encanta: juntarme con amigos, sacar la guitarra y que ruede, que todos toquen la canción, siempre con una botella de vino de por medio. Me gusta mucho compartir la música, me gusta compartir con la gente, soy muy cariñosa, soy de tocar y cantar. Ahí se va la Norma.

GLOW!: Yo creo que al final no se va: aprendiste a convivir con ella, aprendiste que Norma también tiene algo importante que aportar... Bueno, eres tú, al final del día eres tú. Al principio yo te pregunté: ¿cómo dejas ir algo que eres tú? Pero me parece que me equivoqué, porque, como consejo, Mon, creo que deberías preguntarte cómo aprendes a vivir con lo que te gusta y lo que no te gusta de ti...

MON: Quizá me voy a oír en una onda superhippie, pero creo que primero hay que hacer el “Yo” y pensar en una unidad general. No pensar tanto en el “yo, yo, yo”, porque no somos “uno”, sino un “todo”. Trato de pensar siempre en ello cuando trabajo con gente, al escribir música, al conocer a alguien, en cualquier actividad que haga en la vida: pensar en que no soy un yo, sino que somos un todo.

GLOW!: Así también se genera más potencia, podríamos decir, en el trabajo en sí. Creo que en ese sentido es preguntarnos si podemos conectarnos contigo a través de canciones genuinas. Y hablemos también de la música, porque una gran característica tuya son los ritmos, que además le dan a la letra una vida muy particular.

MON: Sí. Para este álbum particularmente jugué muchísimo más con ritmos que en otros discos. Traigo mambo, una salsa, un tango, un danzón... Por cierto, el mundo del danzón es algo de México y hay suficiente para hacer una investigación profunda al respecto. Yo fui a salones de baile, estuve visitando los lugares en donde tocan las orquestas completas y van a bailar las parejas de 60 o 70 años, y tienen toda esta cosa de la sensualidad... La música es muy provocativa, en particular este tipo de música. En este álbum usé muchos ritmos para dar con el que quería y, tomando en cuenta que deseaba contar una historia que relatara las etapas de una relación de pareja en diez canciones, no solo debía hacerlo con palabras, sino también con la musicalización, por eso busqué muchos ritmos diferentes.

GLOW!: ¿Cómo le hiciste? ¿Estaba la letra y entonces decidiste qué ritmo llevaría cada una de ellas o en algunas ocasiones fue al revés y decías: “A través de un mambo o de una salsa yo quiero decir esto”? ¿Cómo fue la dinámica en la génesis de este disco?

MON: La primera canción sobre cómo se conocen los personajes, habla de cuando te gusta alguien y hay atracción física; me parece que la cumbia es como sabrosa y el ronroneo y luego, como son solo diez canciones, me tuve que ir directo al sexo en la segunda, a lo que vamos, y entonces está este danzón que me parece… Lo que vi en El Salón Los Ángeles con los señores era la cosa más sensual y sexual. Luego hay una que dice: “¿Por qué me fui a enamorar de ti?”. Amor prohibido, ¿no? y pensé que podría ser un bolero porque es algo desgarrador, pero no, quería guardar el bolero para “Funeral”, que es de las últimas porque me pareció que el final debía ser así. Entonces me pregunté: “¿Qué puede ser y que sea un ritmo latino?”. Así que me puse a escuchar un montón de salsas, y las salsas son supertrágicas, todas cuentan historias y terminan en finales desastrosos, todas son historias de amor pasional. Así me fui poco a poco pensando en qué ritmo podía ser el que contara mejor una historia.

GLOW!: Al final, la historia sobre esta relación de pareja, ¿es en pareja o “en dispareja” o es sin pareja y que te sientas cómoda o un poquito de todas?

MON: No, yo un poquito de todas. Yo he estado muy feliz en pareja; también sola me he sentido muy, muy feliz. Creo que cuando menos me gusta, es cuando te la empiezas a pasar mal con alguien. Pero yo he descubierto que puedo ser igual de feliz estando sola y compartiendo con alguien. Eso es lo bueno cuando te sientes bien y estás en paz: si viene alguien, lo recibes bien y sigues en paz. Nada más que no sé por qué no he podido tener una pareja para toda la vida con un final feliz de “y vivieron juntos para siempre”.

GLOW!: Cada quien escribe su propio cuento. Te preguntaba cómo te has sentido más cómoda porque al final el disco te acompaña, o sea, el disco no es una tragedia ni una comedia romántica. Es una aventura que acompaña y a mí en lo personal no me dejó un sabor a desamor, no me dejó sabor a traición ni a amor prohibido, como lo dijiste hace rato, pues prohibido o no, pero se dio. Tu disco me acompaña en una travesía.

MON: Esa era la idea totalmente. Lo que hice también fue como… Es muy personal, no es que yo haya vivido todo eso y haya escrito las canciones en lo que iba viviendo, pero he pasado por cada una de esas etapas en mi vida. Entonces, me parece que relata las cosas, los sentimientos que para mí han sido los más significativos, por ejemplo, terminar bien una relación... Me encanta esa canción y me encantaría que todas las relaciones de pareja terminaran bien.

GLOW!: Hablando de terminar bien, vamos a terminar bien esto. Si se puede terminar bien una relación de pareja, ¿qué impide no hacerlo?

MON: El ego, creo, todas las estupideces que hacemos se deben a que pensamos con el ego.

GLOW!: ¿Cómo lo dominas tú?

MON: No sé si lo domino tan bien. Me hago una pregunta cuando me doy cuenta de que estoy siendo rígida o al estar en una discusión y quiero tener la razón: “¿Realmente lo que estoy diciendo es real?”. Si me peleo con alguien por cualquier cosa, como que llegó tarde y me enojo porque pienso que no me quiere lo suficiente y que hiere mis sentimientos por ese simple hecho, me pregunto: “¿Esto es real, realmente no me quiere por haber llegado tarde?”. ¡Claro que no! Y se me desarma toda la idea. Solo llegó tarde y ya. Entonces, ¿cómo soy más feliz? Monserrat, con la idea de que esa persona no me quiere, o Monserrat con la idea de que esa persona llegó tarde y ya. Entonces yo misma desarmo mis enredos.


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