Quiosco

¡Despegamos!

Me recibe con una sonrisa plena a juego con una mirada segura. Se siente contenta. Se le ve realizada. Conocer a Kany García, gracias a un álbum titulado Contra el viento, me entusiasma, porque, para bien y para mal, sé de qué se trata ese tipo de recorridos por la vida. Ya lo sabes, no creo en casualidades. Este encuentro, estoy segura, nos impulsará, a todos, a extender más nuestras alas.

A FAVOR Y EN CONTRA

GLOW!: ¿Crees que nos estamos acostumbrando, Kany, a ir “contra el viento”?

KANY GARCÍA: Ojalá. Ojalá que nos estemos habituando a ello, porque
sería maravilloso.

GLOW!: Podríamos pensar que hoy, con base en tus palabras, ir contra el viento es ir a favor de uno mismo…

KANY: Sí, totalmente. Creo que cuando uno sabe lo que desea, quiere caminar hacia la vida sin enterarse primero del estado del tiempo. Tú decidiste salir porque quieres hacerlo; no miras si el día está frío o cálido, simplemente dices: “Hoy iré al cine, voy a pedir trabajo en tal sitio o voy a casarme con este porque eso es lo que quiero”. Para tomar una decisión de vida, en ningún momento te preguntas cómo está la cosa afuera. Si esto último es en lo que te fijas, entonces las cosas no andan tan bien porque uno empieza por uno mismo. Ya luego sales y no importa en qué clima estés, vas a seguir caminando. De eso se trata un poco… es como ir siempre a favor de lo que es la fuerza personal.

GLOW!: Ya salimos… viento a favor o en contra nos da lo mismo porque es nuestra obligación, nuestro privilegio, nuestro poder, tornarlo a nuestro favor, y tenemos otra herramienta. Hablas de los pasos que damos estando afuera y en este, tu disco, mencionas algo que es muy poderoso y que, por poderoso, puede ser un arma letal o vital: las palabras, en cualquiera de sus formas…

KANY: Sí, cuando compuse Las palabras con Fito [Páez] tenía en mente dos grandes cosas: una era rendirle, como indica el título, un homenaje a algo que hoy no recibe la importancia debida: las letras que conjugamos con la música. Hoy a la gente le importa mucho más el beat, lo cual es bueno e importante, pero las palabras también lo son. Y quise tener un canción que fuera una oda para ellas, un homenaje a lo que está en peligro de extinción. Pero también me permití reflexionar en las palabras que alguna vez me han dicho y se me han quedado para siempre. Tristemente, algunas no son buenas, pero otras han sido maravillosas. Esto hizo que me diera cuenta de la importancia que tienen y creo que si todos los días las reconociéramos, las cosas serían muy diferentes.

GLOW!: Es por eso que “nos obligas”, o, mejor dicho, nos invitas a hacer una pausa en lo instrumental para escuchar esas reflexiones, esos regalos que te hacen las mujeres que haces aparecer con ciertas frases en el álbum…

KANY: Sí, y eso implicó el reto de llamarlas. Obviamente hay dos o tres cómplices, como en el caso de Sofía Vergara, pero se trataba de ver cómo llegábamos a ellas. Fue un proceso largo de escuchar frases que ellas habían dicho y entrelazarlas con la canción respectiva. Cada vez que ponía sus palabras antes de la canción, esta cobraba una capacidad de volar tan diferente… Resultó maravilloso. Ese proceso fue lindo porque fue muy mío, porque lo que cada una decía me llevaba o no a alguna canción. Mi madre, por ejemplo, acostumbraba contarme su historia compartida con mi papá. Pare ellos fue muy difícil ser una pareja atípica.“Yo prefería no decirles que tu papá había sido cura, porque todo
cambiaba y tuve que empezar a sentir que no importaba, dejar de darle valor a lo que las personas pensaran”. A la hora de buscarle pareja a esa canción, la llamé y le pregunté si quería grabarme algo de aquello que siempre me contaba y cuando agregué sus palabras, me encantó que estas le dieron otro color a la canción, otro giro que quizá nunca hubiera llegado si no hubiera sido por el comentario de mi mamá. Las “intros” nos abrieron totalmente el cielo a otros tipos de panorama para las canciones.

GLOW!: ¿Qué tanto crees que hoy, en 2019, cuando estamos “aparentemente libres y liberados”, tengamos la capacidad de respetar el viento con el que otras personas han decidido navegar o volar?

KANY: No, pues nos falta un montón de camino…

GLOW!: ¿Verdad que sí?

KANY: Si no nos faltara camino, no habría marchas ni momentos en los que la gente sale a luchar por algo; sí, nos falta un largo trayecto. Un ejemplo: si yo doy una entrevista, la gente tiene necesidad de tocarme temas personales. Si yo estuviera en una relación heterosexual, ¿realmente me preguntarían lo mismo? Otro ejemplo: muchas personas que ven a una chica blanca con un hombre afroamericano, en pleno 2019, comentan: “No hacen pareja”. O al ver a una mujer de 30 años con un hombre de 50, automáticamente afirman: “Seguramente él tiene dinero y ella está con él por eso”. Tenemos una necesidad muy clara de desaprender, de romper con lo que nos han enseñado en la familia, la escuela, el sistema... Nos va a costar mucho, pero creo que es importante que en la actualidad haya música que nos haga cuestionarnos y cobrar conciencia, incluso respecto a movimientos sociales como los femeninos, que nos ayudan a visibilizar la realidad tan poco igualitaria en que vivimos.

PALABRAS Y ACTOS

GLOW!: Ante ese poder, creo que nos hace falta coherencia entre esa palabra y lo que hacemos.

KANY: Totalmente de acuerdo. Me río cada vez que alguien me dice: “Me
preocupo mucho por la sociedad y me encanta ayudar y apoyar”, pero cuando le pregunto: “¿Qué estás haciendo?, ¿formas parte de alguna fundación?”, me responde: “No, pero me encantaría”. Entonces mi siguiente cuestionamiento es: “¿Cuándo vas a actuar?”. Tiene que haber una congruencia entre lo que decimos, escribimos y hacemos porque, de lo contrario, de nada sirve hacerlo. Sería maravilloso pararme y hacer canciones que hablen de esto y lo otro, y que si me llaman para formar parte de una campaña, no verme obligada a decir “no” por tener un show o una gira. Eso es real y está ahí, pero me gusta hacer el esfuerzo para ubicarlo en otra fecha y participar. Es muy importante.

GLOW!: Podría ser, en principio,

que para lograr esa construcción, ¿debamos tener la capacidad de recrear un mundo imaginario?

KANY: Sí, cuando uno empieza, inventa un mundo que sueña y desea. Estoy convencida de que uno tiene un poder mental brutal; se cree que no, pero la mente es muy poderosa. Fíjate, hace muchos años yo soñaba con trabajar con Joaquín Sabina y ahí quedó, pero el hecho de simplemente visualizarlo en aquel entonces, hizo que se volviera realidad. Si uno verbaliza ese deseo, camina para que las cosas sucedan. Ahí está la importancia de soñar, de visualizar; quizás algunos digan que estás loco, pero vas a ver materializado tu sueño en cinco, diez años, o menos tiempo.

GLOW!: Me encantó esa invención con Joaquín Sabina. En México decimos:

“¡No inventes!”.

KANY: En Puerto Rico decimos igual, pero es buenísimo inventar con lo que ya está hecho. Cuando hice la lista de mujeres para el disco, obviamente me decían: “¿Cómo vas a conseguir a Sofía Vergara, Thalía..? Tienes que buscar a las más fáciles”. Y me dieron una lista de gente que era sencillo de encontrar, pero no hacían las cosas con la contundencia o congruencia de las mujeres que yo consideré. Ahí te das cuenta de que hay que inventar, desear, soñar, tener ganas y, por supuesto, trabajar duro. No se trata únicamente de andar soñando y no darte cuenta de que los sueños cuestan y cuestan mucho.

GLOW!: A eso voy… ¿Cómo pagamos esos sueños, cómo pasar de un mundo imaginario a una realidad?

KANY: A modo de lucha severa y diaria. En mi caso, con el álbum fue cuestión de no dormir, pasarla mal tres meses; estar en México y decir: “Esto no se hizo bien, hay que grabarlo de nuevo” o querer editar las canciones. Conseguir un estudio de grabación a las 11 de la noche, porque estaría haciendo promoción hasta las 10, llegar desde las 6 de la mañana, y luego grabar hasta las 10 para levantarme a las 4... Eso es lo que cuesta sacar un disco que quieres ver en los lugares adonde quieres que llegue. Así es con todo.

EL OTRO CÓMPLICE

GLOW!: Hay otra complicidad de la que quiero hablarte… Hablamos ya de tu mamá, mencionaste a Thalía, Sofía, Natalia Lafourcade, Mercedes Sosa, esa invención que te hiciste colaborando con Joaquín Sabina. Hay otra persona en tu disco que las dos queremos y respetamos mucho, cuyas notas y palabras me han afectado bonito: Tommy Torres. Esa canción en la que están juntos me sabe a ti y a Tommy. Al escucharla decía: “Esto es muy Tommy, esto es muy Kany…”

KANY: Trabajar con Tommy fue bien interesante, porque curiosamente no estaba en mi cabeza que él participara en el álbum, no sé por qué…

GLOW!: Luego se te pasan los más

queridos, ¿no?

KANY: Sí, claro, ocurre. Pasa como cuando te das cuenta de que en la lista de tu cumpleaños no pusiste a tu hermana. Adoro a Tommy, es mi hermano del alma, una persona a la que admiro demasiado y vive a tres calles de donde yo vivo. Un día me llamó y me preguntó si estaba libre y, como era domingo, le dije que sí y que estaba en Miami; me dijo que tenía ganas de escribir y me preguntó si yo también quería. Él sabía que estaba haciendo el álbum y ya estaba bastante avanzada y me comentó: “No te preocupes, lo que salga puede ser para ti, para mí o alguien más”. La excusa fue la canción porque más bien pasamos tiempo juntos y como nos respetamos mucho y nos escuchamos, sobre todo nuestras opiniones, empezamos a hablar de las relaciones más adultas, de lo mucho que cuestan porque cuando uno es más niño da por hecho que la pareja va a estar ahí. Ya cuando uno es adulto comprende que se trata de un ejercicio diario de pequeños detalles hacia esa persona, con los que se quede, porque nadie tiene la obligación de permanecer en una relación, tenemos una libertad que nos hace ser individuales, que si estamos ahí es porque queremos y si no, podemos caminar separados.

En ese momento, miré a Tommy y le comenté que estaba buenísimo el tema para hacer una canción y empezamos a escribir algo que no me gustaba y yo le decía: “Quizá yo no lo diría así” y me cuestionaba y teníamos discusiones de amigos. Cuando armas una canción de dos personas que se respetan y se tienen la confianza mutua de decirse lo que no les gusta, ocurre que no sabes dónde acaba el uno y dónde empieza el otro. Cuando terminamos la pieza y empezamos a cantarla, no sabíamos ni para quién era. Cuando él se fue al piano y yo agarré la guitarra, y cantamos, nos empezamos a reír y le dije: “Esto parece más un dueto que cualquier otra cosa” y así fue como la elegí para mi álbum y él acabó produciéndola en una semana. Fue la última canción en llegar y la primera realizada. Por eso es el primer sencillo, porque nunca creo en esas casualidades, nada ocurre porque sí. Esa canción me regaló demasiadas enseñanzas.

 

GLOW!: A mí me impactó. Tienes toda la razón, son una pareja de artistas que se entienden porque no se sabe dónde empiezas tú y dónde acaba él y viceversa…

KANY: Es bonito porque hemos sufrido, cada uno, el sentarnos a escribir para
alguien que nos indique: “Quiero una canción que hable de esto” y te vaya dictaminando, aunque tú pienses: “Yo no lo diría así, pero está bien, se respeta”. Acá no, acá hubo todas las faltas de respeto maravillosamente posibles y nos decíamos: “Esto me gusta, esto sí, esto no” y la canción acabó siendo algo que no es él ni soy yo, pero que a los dos nos maravilla.

GLOW!: Dices “faltar al respeto”. Entremos en un tema un tanto controversial. Hoy en día, por cualquier cosa, uno se ofende y cualquier cosa es en contra de mi minoría, de tu minoría, de su minoría, de su mayoría… Sin embargo, creo que lo que nos hace falta, tal cual lo hicieron Tommy y tú para crear esa canción, es faltarnos al respeto en el sentido de decirnos lo que nos pueda ayudar a crecer como personas y no ser amables y ya.

KANY: Sí, porque hemos agrandado la palabra “respeto”, como en las ofertas de comida rápida, cuando las bolsas de papas son muy grandes y la hamburguesa no. Hemos llegado a un punto en el que nos faltamos el respeto, pero a nosotros mismos. Queremos respetar tanto al otro y lo hemos ensanchado tanto, que minimizamos nuestras propias opiniones cuando a veces hacen bien. Luego hay gente que piensa que si le dice tal o cual cosa a otro, no está bien, pero ¿dónde queda el respeto para mí? A veces es necesario “faltarle al respeto” al amigo porque lo quiero, siempre y cuando sea de esa manera porque, como dije, hemos agrandado demasiado al respeto y lo ponemos en un lugar donde todos acabamos haciéndonos daño. A veces es importante romper con ese tipo de cosas.

GLOW!: Gracias, Kany, por faltarnos al respeto de una manera tan honesta, tan frontal, tan poética, tan artística, tan humana. Un gozo absoluto haberte conocido por medio de tu música y haberme topado con una mujer capaz de hacernos apreciar ir contra el viento.

 

Por Lina Holtzman W.


Publicación más antigua Publicación más reciente





#KeepGlowingOn

¡Síguenos en Instagram!


GLOW! TV

¡Está de regreso!
Déjanos inspirarte desde la mirada hasta el alma...
Conduce: Lina Holtzman Warszawsky

Síguenos en YouTube