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Irene Azuela, "Me toca confiar"

Dijo alguna vez Chavela Vargas que los mexicanos nacemos donde se nos da la gana. Irene nació en Inglaterra, hecho fortuito, debido a las carreras de sus padres: él, sociólogo; ella, ilustradora de libros infantiles. lo que no resulta ningún azar es el oficio de esta mujer que pertenece a esa clase de intérpretes cuya fuerza los lleva a convertirse en verdaderos géneros del escenario por sí mismos. Ha aparecido en filmes y obras de teatro referenciales y su nombre es sinónimo de que los mexicanos también brillamos fuerte cuando se nos da la gana.

 

GLOW!: Hace rato, cuando estábamos confesando cosas, platicábamos de situaciones que nos gustaría cambiar. Fuera del romanticismo, ¿qué tanto somos capaces de poder cambiar las cosas?
IRENE: ¿Las cosas de qué?

GLOW!: Las que no son tan inmediatas a nosotros... Temas sociales…
IRENE: Híjole, es la gran pregunta. Ese cuestionamiento yo me lo hago mucho porque, además, como que últimamente las redes sociales te obligan a tomar postura ante todo, a opinar. Resulta que hay temas respecto a los que tampoco tengo tanta claridad o no tengo una postura fija. Entre eso y que como actriz o figura pública, creo que también hay una especie de exigencia de tener un punto de vista de todos los asuntos. Hay gente que es, de manera natural, muy “opinionada”, que tiene un punto de vista sobre cada tema, un discurso acerca de las cosas, es activista. Yo siento que no soy así de modo intrínseco o no en un modo articulado. ¿Me explico?

GLOW!: Es chistoso. No coincido con eso porque sí lo eres, porque sé lo que haces en tus redes. Lo que te iba a preguntar antes de que dijeras esto es que si no crees que nos estamos volviendo muy “opinionados” y muy poco activistas realmente. Somos como activistas de sofá: “no me gusta’’, “sí me gustó’’; tuiteo, comparto y creo que ya estoy trabajando por algo. Pero no, las redes sociales registran una opinión y nada más. Y, sí, te siento articulada.
IRENE: ¿Qué tanto podemos cambiar las cosas?

GLOW!: Porque urge un cambio, ¿no?
IRENE: Sí, pero quizá no vivamos para verlo. Quizá le toque a la siguiente generación, pero tenemos que empezar. Tenemos que intentar ser parte de ello, ¿no?


GLOW!: Sí, el problema es que, hoy en día, no sé de qué… porque quienes luchan por algo con palabras, están logrando que suceda lo contrario y no estoy hablando de política, para nada. Se habla, se dice qué se hace, pero la acción va quién sabe para dónde. Yo ya tampoco sé para dónde sumarme. No sé. Sé lo que quiero, pero no sé cómo. No sé si te pasa.
IRENE: Me pasa muchísimo. Por ejemplo, con el tema del movimiento Me Too. Sí sé qué quiero, pero no sé cómo. De repente me acerco a un grupo, escucho y digo: “Sí, aquí me siento cómoda, aquí me gusta, aquí me siento fuerte”. De repente escucho algo que no me gusta y digo: “Mmmm, no, creo que voy a dar dos pasos para atrás’’. En general, creo que estamos viviendo, una vez más –quizá por las redes sociales– de manera muy impulsiva, reaccionamos. Me parece que nos hace falta darnos el tiempo para pensar las cosas antes de decirlas.

GLOW!: Cierto, porque nos es muy fácil tener un foro y no estamos midiendo la responsabilidad que conlleva lo que se dice.
IRENE: Exacto y en una transición política que no sabemos para dónde va la cosa. Los que dimos voto al nuevo gobierno... Yo decía, nunca he sido partidista ni Amlista ni nada, pero le aposté al nuevo gobierno y yo decía: “Voy a votar por este señor y me voy a arrepentir’’. Lo que pensaba era: “Ojalá que seamos críticos con este nuevo gobierno”.

GLOW!: ¿Se puede ser crítico con este nuevo gobierno? ¿Se puede serlo?
IRENE: Yo creo que sí y tenemos que serlo. Lo que pasa es que ahorita está todo tan dividido y hay fuerzas opuestas tan rudas, que estamos muy enfrentados, es eso. Empezando por él. Es que eres “fifí’ o eres… Ya nos estamos metiendo en política, ¿verdad? Hace poco fui a Chihuahua, fue uno de los viajes más
inolvidables de mi vida y mira que he sido viajera y que he recorrido muchas partes del mundo. Planeé este viaje de siete días a Chihuahua y dije: “Es mucho tiempo, a ver si no me aburro’’ y no, me quedé corta, me faltó.


GLOW!: ¿Con la familia?
IRENE: Sí, con mi marido y mi hija. Fuimos a la sierra, hicimos caminatas, esto y lo otro y el típico momento de alguien que va a visitar un lugar, me senté en una roca en donde estaban unas niñas rarámuris. La vista era espectacular y como no teníamos nada qué hacer, se acercaron las pequeñas y platicamos; mi hija sacó una paleta y se las dio, y seguimos en la charla. Nos tomamos fotos, las subí y pasé una de las tardes más deliciosas e increíbles de mi vida con estas chamacas y mi chamaca... De repente empezaron a entrar los haters.


GLOW!: ¿A tu red?
IRENE: Ajá. Por cierto, yo no sabía de ese fenómeno que le llaman whitexicans y, gracias a los haters, lo descubrí. “Típico de whitexican’’, “cosas de whitexican’’, “los indígenas no son adorno’’, “los indígenas no son un objeto que tú puedes consumir”.


GLOW!: ¿Reaccionaste ante eso? ¿Lo tomaste de quien vino? ¿No te subiste?
IRENE: No. Con el primero que recibí, dije: “Ok, le voy a decir cómo fue’’, pero después pensé: “¿Para qué, qué voy a ganar? Nada”.

GLOW!: ¿Qué estamos ganando realmente como sociedad, como humanidad, con esta sobreexposición de imagen? En la que todos nos encontramos metidos, seas figura pública o no, y en esta sobreexposición de información. ¿Estamos ganando algo?
IRENE: Yo creo que pasan dos cosas. Una, que nos vulneramos, todos, y sintetizamos nuestras vidas.

GLOW!: Tienes toda la razón.
IRENE: O sea, de pronto estamos pensando que la vida humana se reduce a los tres posts que subiste en este día. Estamos dejando de pensar en la complejidad del ser humano. En algún momento encontraremos la manera en que esas herramientas las usemos para algo que vaya más allá de eso.

GLOW!: Pero ya, ¿no?
IRENE: Pero ya, ya nos tardamos.

GLOW!: Sabemos mucho de todos. Me pregunto si estamos conociendo más de nosotros mismos para realmente generar el cambio que tanto estamos exigiendo y exigiéndonos.
IRENE: Claro. Yo de pronto me encuentro con gente que está fuera de las redes sociales y digo: “Qué delicia, ¿por qué no estoy de ese lado?” Porque a mí las redes sociales me generan mucha ansiedad; soy parte de ellas, juego con ellas, me divierten, me cagan, me molestan, pero en general, me causan mucha ansiedad y me provocan no estar presente en lo que sí es mío, en lo que sí me pertenece, en lo que sí habito.

GLOW!: Te volviste blanco de gente que está aquí para odiar. Justo en esta edición, mi hermana, Debbie, habla de la tolerancia en un texto, y dice: “¿Sabes qué pasa con la tolerancia?’’ Fíjate nada más la perspectiva, “¿quiénes nos creemos para creer, perdón la cantinfleada, que debemos de ser tolerantes?’’ Sí, la tolerancia como empatía, pero eso de “a mí me deben felicitar porque soy tolerante’’... ¿Tolerante a qué?
IRENE: ¡Sí! Ahora es un mérito.

GLOW!: ¿En qué momento es un mérito ser tolerante?
IRENE: Claro. Es una facultad,
una estrellita.


GLOW!: ¿En qué momento se volvió eso de “¡mira qué buena soy!” y así se me van a abrir las puertas del cielo porque yo soy tolerante?
IRENE: Sí, “tolerar” es fuertísimo. Yo me acuerdo que cuando estaba estudiando con Raúl Quintanilla, por allá del año 2000, y apenas estaba gobernando Fox, decía: “¿qué es esa mamada de tolerar?’’ Raúl fue uno de los maestros que más me enseñó; un tipo muy inteligente, culto y también muy cabrón, estricto.

GLOW!: ¿Lo decía él?
IRENE: Sí. “¿Qué es esa mamada de tolerar? A ver, en las relaciones humanas, cuando tienes que tolerar a tu marido, es que ya todo está de la chingada. Es que tienes que divorciarte... ¿Quiénes somos para tolerar al otro?” Quizá el término está equivocado; más bien habría que ser empáticos.

GLOW!: Es lo que yo discutía con
mi hermana.
IRENE: Hay que ser compasivos, compartir la pasión, el dolor del otro.

GLOW!: Y justo eso, siento que cada vez lo estamos siendo menos. Creo que ahí hay un gran vacío... No en cada uno de nosotros, pero entre todos como sociedad. No estamos aguantando. Como si aguantar también fuera un mérito. No estamos simpatizando. No nos estamos conectando...
IRENE: Y no escuchamos.

GLOW!: No, pero ¿entonces qué hacemos? O sea, la misma pregunta
del principio.
IRENE: (Ríe) ¿Ves? El movimiento
circular.

GLOW!: ¿Qué hacemos?
IRENE: Estar. Estar mucho más presentes, supongo.
 
GLOW!: Sí. Estar con los que están
a nivel inmediato nuestro. Hacer el cambio ahí.
IRENE: Y bueno, también estar con los que no estás de acuerdo, pero dialogar. Decir “déjame entender tu punto”. Ok, no lo entiendo, pero lo respeto. No sé… Estar. A mí, por ejemplo, me ha hecho mucho bien con mi familia. Antes de tener familia, todo era el trabajo, ¿qué opino, quién soy? –todo el tiempo, ¿quién soy, quién soy, quién soy, quién soy?– De repente, con la familia, hubo una parte de eso que se suavizó, y de manera práctica, porque no tienes tiempo para estar pensándote esas preguntas: “¿Quién soy?, ¿qué tipo de actriz quiero ser?, ¿hacia dónde quiero ir?’’ No, vas, decides, te organizas, armas, y eso me ha ayudado y te lo digo volviendo al ejemplo de mis vacaciones en Chihuahua; fueron unas vacaciones en donde realmente estuve. Estuve ahí. Puse atención, me relacioné, conviví... Supongo que cada uno tiene que encontrar esos espacios, en donde puedas decir “¡aaah!’’.

GLOW!: Qué rico tenerlos, ¿no? Como este. ¿Pueden construirse estos espacios? Si no los veo a nivel inmediato, si no los tengo con mi familia inmediata, con mis colaboradores inmediatos, que no es mi caso –gracias a Dios–, ¿pueden generarse estos espacios de empatía, de interacción, de debate?
IRENE: Absolutamente, pero tienes que confiar en la comunidad; tienes que apostarle a la comunidad y al trabajo en equipo. Eso es algo que me gusta mucho del teatro, por ejemplo, que es un trabajo en equipo. Escuchas y colaboras, eso me gusta mucho, pero si no confías en que puede crearse comunidad, que pueden crearse espacios de empatía, solidaridad, buena onda, libertad, diversión…

GLOW!: Ahí te va otra pregunta que es un poco como mujer y otro tanto como mamá. Porque dices, claro, se tiene que confiar en la compañía y suena a cliché, pero para confiar en alguien, tengo que confiar primero en mí. Hay gente a la que nunca se le enseñó a confiar en sí misma. ¿Se le puede enseñar eso a alguien? ¿Es algo con lo que uno nace? ¿Es algo que uno empuja a que suceda… la autoconfianza, la autoestima?
IRENE: No sé si se pueda enseñar, pero te voy a poner un ejemplo de la escuela de teatro en Inglaterra. En Inglaterra, donde, by the way, yo no aprendí a actuar, yo aprendí a actuar aquí, con Quintanilla, con (Héctor) Mendoza, en español. Allá aprendí la técnica, el british, el Shakespeare, la expresión corporal... Muchas cosas que tienen que ver más con la técnica. Entonces allá, en una de mis clases de actuación, más bien de expresión corporal, querían que aprendiéramos a llorar. Era una cosa como de empezar a bajar las comisuras de los labios y empezar a relajar tu cuerpo, de manera que, físicamente, te llevara a un estado depresivo. Y eso le daba paso al llanto y a las imágenes. Lo mismo con la risa. “Ríete”. “Sí, pero no sé por qué me estoy riendo, no tengo claro por qué tendría que estar riéndome en esta escena”. “Ríete”. Y el hecho de fingir la risa, te llevaba a una risa genuina. Entonces yo digo: “¿Y qué tal si finges confiar en ti?”


GLOW!: Está buenísimo.
IRENE: No sé, ¿eh? Estoy pensando.

GLOW!: Pero te digo que, al final, es cierto. Al final puede ser una disciplina confiar en ti, estar tranquilo, tirar buen rollo, también puede ser una especie de…
IRENE: Yo me lo he dicho, por ejemplo, esta persona que me cuesta mucho trabajo, o sea, naturalmente no me cae bien. ¿Qué tal que hoy hago como que me cae bien?

GLOW!: ¿Lo has hecho?
IRENE: ¡Sí! A veces me funciona,
no siempre.

GLOW!: La otra es la sonrisa de 24 horas...
IRENE: Exactamente. Digo, a lo mejor los psicoanalistas, ahorita Kant y Freud se revuelven en la tumba, pero si no, ¿qué esperanza tenemos como humanidad? Los que no tuvieron una infancia feliz, ¿están destinados al fracaso y a la tragedia? No.

GLOW!: Estar aquí, por ejemplo, hay que practicarlo.
IRENE: ¿Ves? A lo mejor es cuestión de práctica.

GLOW!: Y así generamos el cambio.
IRENE: Puede ser. ¿Viste?

GLOW!: Bueno, claro…
IRENE: Quizá esto de la confianza me ha servido practicarla, porque de manera natural soy muy desconfiada. Desconfío de mí misma y todo el tiempo estoy pensando: “¿lo hice bien?”

GLOW!: Mañana te mando imagen de la portada de Glow! que hicimos la vez anterior en que nos vimos.
IRENE: ¡Órale! Me acuerdo perfecto: a blanco y negro y salgo con el pelo lacio.

GLOW!: Largo, largo, largo y lacio. Con lentes.
IRENE: De ese 2008, de aquella portada a acá, he entendido un chingo de cosas. ¿Sabes? Me toca confiar.

POR  LINA HOLTZMAN WARSZAWSKI


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