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El juicioso Jon Kortajarena

Es innegable que Jon Kortajarena es un modelo innato, y no nos referimos a su obvia belleza física, sino a la humana. La que se percibe desde el alma. Jon es un auténtico modelo (de vida) a seguir por su capacidad de ayudar a los demás y de provocar felicidad a quien lo conoce.

Es innegable que Jon Kortajarena es un modelo innato, y no nos referimos a su obvia belleza física, sino a la humana. La que se percibe desde el alma. Jon es un auténtico modelo (de vida) a seguir por su capacidad de ayudar a los demás y de provocar felicidad a quien lo conoce.

Dichosas coincidencias

Charlar con una celebridad se ha convertido para mí en el “pan de cada día” desde hace doce años, y no lo digo con afán de presumir, sino de reconocer que la fama siempre se esfuma cuando el ser humano, el verdadero, habla por sí mismo. El top model español Jon Kortajarena se expresó a través de una nomenclatura ya bastante abandonada por la humanidad: honestidad + amor puro.

GLOW!: Además de unirte a Bulgari de una manera energética, ahora lo haces oficialmente como embajador. ¿Qué sensación te provoca, más que llevar la responsabilidad de un ilustre título, ser parte de esta gran familia?

JON KORTAJARENA: Orgullo, felicidad, encanto… Llevo un par de años trabajando con la marca, sin embargo, ahora me la han hecho efectiva como embajador, lo cual me llena de felicidad absoluta. Me siento muy contento y eso me compromete a representar a Bulgari con más ahínco. Tengo la necesidad de aportarle todo lo que sé, lo que soy y lo que he aprendido, porque estoy entregado a la casa italiana como si viviera en ella.

GLOW!: Involucrarse con Bulgari seguro ha sido muy sencillo para ti, pero ¿qué te inspiró más para conectarse con tu alma?

JON: Todos los que empezamos a trabajar aquí nos conectamos de inmediato. Nos hablan de la historia de la casa, nos muestran la primera boutique que abrieron en Italia, nos hacen parte de sus orígenes. ¡Es impresionante! Y en la medida que me impliqué más, comencé a sentir el ADN de Bulgari en la sangre. En alguna anécdota de la firma o durante un recorrido por Roma, o incluso en la creación de una pieza de joyería o relojería, me identifiqué.

Por otro lado, cada diseño que desarrolla es único. Por ejemplo, yo me sorprendí al conocer el reloj más fino del mundo con un grosor de menos de un centímetro: el Octo Finissimo Automático. Estoy fascinado con la esencia de la marca que posee los símbolos de la eternidad y la elegancia en todas sus piezas.

GLOW!: ¿Además de estas características con qué otro tipo de valores te identificas con la marca?

JON: ¡Somos parecidos en tantas cosas! Me gusta hacer sentir especial a la gente que me rodea. Al igual que Bulgari, siempre voy en busca de la excelencia. Soy de las personas que marcan la diferencia a nivel social, familiar, laboral; es decir, siempre me esfuerzo un poco más de lo normal y por puro gusto. Con Bulgari me siento cómodo, pues no tengo qué pretender ser alguien que no soy. Confiamos mutuamente en quiénes somos y la honestidad es medular en nuestra relación.

GLOW!: Trabajas para la industria del lujo -independientemente de que eres actor-. Muchos suelen confundir el concepto de lujo con lo extravagante, carísimo o incluso con un estatus económico, de pertenecer a…

JON: Cuidado, esta industria, como tú la llamas, puede ser engañosa. Y si pierdes el piso, pierdes todo. El lujo es un concepto sumamente subjetivo. Hay unos que se concentran solo en los bienes materiales o en tener el mejor trabajo o vivir en las más excéntricas comodidades. Pero para otros, el lujo es levantarse y tener qué comer o simplemente toparse con alguien que lo hizo sonreír. Para mí, ¡estar vivo es un lujo!

GLOW!: Coincido completamente contigo. Y creo que de ahí se deriva algo con lo que trabajas muy de cerca con Bulgari. Se trata de la responsabilidad social, de hacer sentir bien a los que te rodean y lograr la diferencia a nivel humano, ¿cierto?

JON: Claro. Es lo mínimo que deberíamos hacer, insisto, por el simple hecho de estar vivos. He participado en varias campañas de responsabilidad social, pero la más importante ha sido junto a Save the Children. Creo que hay personas afortunadas simplemente por nacer en un sitio o tener una familia. Nosotros, tú y yo, somos afortunados de gozar esta charla. Hay quienes no poseen la misma dicha y eso duele.

Todos los que somos afortunados deberíamos tener la necesidad y obligación de apoyar a la gente que no ha tenido tanta suerte. Todos tenemos la capacidad de hacerlo, mas no de querer hacerlo. Y ahí radica el problema. A mí me nace, lo siento y en vez de ser indiferente, me sumo y actúo.

También fui embajador de Save the Children y durante ese periodo visité Nepal. Al ver las condiciones en las que vivían miles de niños, mi perspectiva sobre la vida cambió para siempre. Fui justo después del terremoto de hace dos años; lo que vi fue muy duro y al mismo tiempo me di cuenta de que los bienes materiales nada están relacionados con la felicidad. Había niños de la comunidad sin agua para beber, pero contentos de jugar con un balón de futbol. Otros habían perdido a sus padres y veía cómo se cuidaban entre sí. El de seis años protegía al de cuatro; el de cuatro al de dos; y así sucesivamente. Muy duro. Muy triste. Muy real. Por eso creo que aquel que es afortunado tiene la obligación de ayudar al que no lo es.

GLOW!: Ojalá muchos pensáramos como tú. Eso nos hace falta en este mundo, ayudar al prójimo.

JON: Y se puede empezar sin necesidad de viajar tan lejos. Siempre a nuestro alrededor nos toparemos con gente vulnerable. No deberíamos ser indiferentes.

Por Eduardo Olivar

 


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