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Los tiempos perfectos de Viola Davis

Día soleado, mientras el calor del verano se cuela hasta por la ventana y el aire acondicionado es el mejor amigo de cualquier visitante, en Nueva Orleans, donde Viola Davis vive y filma su nueva película, Troupe Zero. Aquí es donde espera en exclusiva a Glow!

Dice la actriz originaria de Carolina del Sur que le gusta el clima de la zona, que disfruta las cuatro temporadas del año por igual, y que la vive como si fuera suya, y hay que hacerle caso. Es vibrante, cálida y mística, como la protagonista de How to Get Away with Murder.

“Nunca pensé que llegaría a este estado de plenitud profesional y personal”, acota Viola. “A veces una flaquea por cosas que suceden alrededor, situaciones personales que nos hacen titubear, o bien, porque no llegan los proyectos adecuados. Y no hablo de la fama; esa se va cuando me pongo una pañoleta, ando en pants y salgo a tirar la basura… los paparazzis no me reconocen, lo cual agradezco. Me refiero a proyectos con más visibilidad para el público; al principio de mi carrera hice muchos proyectos que no tuvieron la exposición que se merecían. Una como actriz quiere que la vean, que la historia que cuenta se vea en todos los terrenos, y no sucedía así. Pero hubo un momento en que todo cambió”.

Tuvo, años atrás, participaciones en programas de televisión, como Century City y Without a Trace, aunque no fue sino hasta que intervino en United States of Tara, en donde personificó a Lynda, que consiguió notoriedad internacional y más confianza de los agentes de casting. Así, en la última década, sumó su nombre al reparto estelar de películas como The Help, Beautiful Creatures y Suicide Squad. Obtuvo el año pasado el Oscar por Fences y ha sido la consentida de los premios Emmy con su caracterización de Analisse Keating en How to Get Away with Murder. Y aunque este año no figuró entre las candidatas al máximo galardón de la televisión en Estados Unidos como Mejor Actriz (lo ganó el año pasado) por esta teleserie de suspenso y drama, sí lo hizo en la categoría de Mejor Actriz Invitada por este mismo papel, en el crossover (cruce de historias o personajes) con Scandal.

“Soy una mujer sumamente afortunada de que quienes tienen el voto en los premios me tomen en cuenta, y aun más de que el público le tenga un afecto especial al personaje de Analisse. Me fascina la idea de que un personaje le llegue a tanta gente solo por el hecho de estar presente en sus vidas. Hemos crecido en conjunto; Analisse no es la misma de cuando fue bocetada en el guión y de cuando me lo propusieron. He madurado yo y ha madurado ella. Somos, sin duda, la una para la otra. Yo agradezco con humildad y con emoción que me tomen en cuenta y felicito a todos los nominados, es una bellísima oportunidad para celebrar la televisión bien hecha”, asegura la actriz de 52 años de edad.

Y qué bueno que lo menciona ella. “Televisión bien hecha”, la que parece quitarle escaparates al cine hoy en día, es una perfecta expresión para discutir sobre la creatividad y la lluvia de propuestas en canales de la pantalla chica tradicional y en plataformas de streaming. Se antoja entretenido conservar la cordura con una mujer que es tan apasionada del hecho de crear arte, de hacer de la actuación una aventura, y de opiniones tan elocuentes y sólidas.

“Disfruto que haya tantas opciones, pues creo que hacen que el nivel de las propuestas aumente, y, sobre todo, ahora todo está descentralizado. Antes solo había creativos en Los Ángeles y Nueva York, pero hoy te encuentras con estupenda televisión de muchas ciudades de Estados Unidos, Canadá. Y con varios clicks tienes acceso a la televisión bien hecha de otros países: Francia, Inglaterra, Japón. A mí como actriz me complace mucho ver que hay opciones y pienso que es mejor tener la oportunidad de declinar una propuesta, por falta de tiempo o porque no hay coincidencias en ideología, que rogar por lo que sea, aunque no nos guste. La tecnología nos ha acercado a un firmamento muy brillante de creatividad. Creo que los creativos son los que están viviendo su auge; mediante prueba y error van haciendo que las historias surjan, y es lo que nos complace. Yo soy feliz de poder combinar la televisión con el cine y no casarme solo con una plataforma. Eso antes no se podía hacer: te encasillaban. Todo ha cambiado, nos hemos transformado, en la evolución está el brillo, el arte, en la evolución está el crecimiento”.

A Viola Davis le gusta hablar. Si se siente en confianza se “suelta” y no hay quien la pare. Se agradecen su complicidad y su tiempo. A punto de estrenar Widows, película con Colin Farrell y Liam Neeson, la estrella internacional afirma sentirse orgullosa de sus logros y de que la fama y el reconocimiento le hayan llegado ya cuando había aterrizado en el “cuarto piso”.

“Ha sido una gran ventaja porque si hubiera sido tan famosa cuando estaba en la veintena, quizás me habría mareado demasiado. Hace unos meses leí un artículo sobre que la verdadera felicidad llega cuando estás en los cincuenta, por el simple hecho de que ya valoras más lo que tienes, reconoces tu propio esfuerzo y te das cuenta de que hay espacio para todo en tu vida, todo lo importante, claro. Y sí, pienso que es así, a mí me ha llegado todo en su justa medida y en su justo momento. Soy una mujer con mucha fe en los poderes naturales de la vida, en la causa y en el efecto, en la justicia divina, en la lealtad y en la honestidad. Valoro mucho estos atributos. Los aprecio como valores. Estimo con mayor afecto mi matrimonio, mi hija; hemos podido formar una familia muy unida y llena de ilusión. Llegó todo en el tiempo perfecto, en el momento perfecto, a la edad perfecta”.

Fanática de las canciones de Lionel Richie, Alicia Keys y Aretha Franklin, Vio, como la llaman sus seres queridos, se muestra muy divertida cuando le menciono que su cabellera a veces es motivo de comentarios a granel en redes sociales y que, sin duda, es parte de ella. Sí, su melena impredecible es parte de su sello.

“¡Ay, Dios!”, exclama entre carcajadas. “Siempre ha sido rizada, muy, muy rizada, y para filmar suelen alaciármela. Me encanta porque es muy distintiva de la comunidad (afroamericana) y yo me siento muy orgullosa. Cuando estaba en la escuela, hace algunos ayeres, a veces me hacían burla porque se esponjaba y me gustaba usarla muy voluminosa, pero poco a poco entendí que era parte de mi identidad y eso hay que aceptarlo, debemos aceptarnos como somos, no como quisieran vernos”.

Es Viola, actriz de muy claras ideas sobre lo que sucede hoy en día en el circuito televisivo y en el séptimo arte. Un placer, poder apreciar una carrera tenaz, madura y muy perseverante.

Por Max Emilio Bassarelli


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