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Sustentabilidad: el verdadero lujo de hoy

No puede haber un mejor entorno para charlar  a toda conciencia, que con la Riviera Francesa a nuestros pies. Así puede ser la vida y no queda de otra más que disfrutarla. Fue durante mi primera presencia en el Festival de Cannes, que en un tiempo libre de filmes pude conocer a este mujerón. Su nombre: Livia Firth. Su misión: Mejorar el planeta. ¿Cómo?

Livia es, dicho sea de paso, esposa del actor Colin Firth (quien, por cierto, engalana la portada de la nueva edición de la revista BLACK, que ahora está a la venta). Pero no, ella no basa su trabajo en la fama de su querido esposo. Ella tiene sus propios principios y con ellos ha sabido hacerse aliada de quienes también tienen la posibilidad, desde su trinchera, de mejorar el mundo, bolsa tras bolsa, joya tras joya. Mrs. Firth es directora y fundadora de EcoAge, empresa dedicada a fomentar la sustentabilidad en la industria de la moda.

GLOW!: Antes que nada, ¡enhorabuena! Debo hacerte, además, un cumplido extra. Hace rato, cuando nos enseñabas los nuevos bolsos que creaste junto con la actriz Chloë Sevigny y Caroline Scheufele, directora artística y copresidenta de Chopard, hiciste énfasis en que no eres vegetariana y que a veces vistes piel, y que eso no te resta responsabilidad social ni ecológica. Según tú, ¿qué significa ser consciente en cuanto a cómo debemos tratar al planeta en el que vivimos?
LIVIA FIRTH: Hoy en día tenemos un gran problema con el consumismo. No estaríamos hablando al respecto de no ser por el fast fashion, la comida rápida, todo lo “rápido”. Cambiamos de parecer en un abrir y cerrar de ojos. Tuve esta conversación con una amiga que es vegana y le argumenté: “Mira, admiro el veganismo y probablemente es fantástico para tu salud, no lo dudo. Pero si escalas la producción, como ha sucedido con las almendras, el aguacate, la quinoa… se vuelven productos que generan enormes problemáticas sociales y ambientales porque, desgraciada o afortunadamente, ahora todos quieren comerlos. El conflicto no es la carne o las pieles (en la industria de la moda), el problema es la escala de la industria cárnica, de la industria del cuero y las cantidades que actualmente consumimos”.

GLOW!: ¿Cómo podemos cambiar esto? Tú lo dijiste, de repente comer quinoa y aguacate se volvió una tendencia. ¿Cómo enfocamos esta actitud en ser conscientes y no en torno a lo que comemos? No como una tendencia, sino como una forma de vida…
LIVIA: Creo que ya ha comenzado. El simple hecho de sostener esta conversación el día de hoy es prueba de ello. Las personas ya lo entienden. Lo interesante aquí es la paradoja con la que nos topamos. Si lo traduzco a mi educación italiana, te diría lo siguiente: provengo de una familia con cuatro hermanos; mi padre era el único que trabajaba y no contábamos con mucho dinero. Comíamos pasta, verduras, fruta; no a diario contábamos con carne o pescado como hoy en día, o con fresas en el invierno. Se solía comer de manera local, de acuerdo con las temporadas y siempre variado. Actualmente todo está a nuestra disposición. Es más fácil comer carne todos los días. Antes ni siquiera podía costearse. Lo mismo con el pescado, si corríamos con suerte, posiblemente una vez a la semana.

Tenemos una casa a las afueras de la ciudad y platicamos con los granjeros de la zona, y precisamente son ellos quienes invierten en zapatos carísimos y de bellísima calidad porque quieren conservarlos por el resto de sus días. Antes, la calidad de vida de una persona solía reflejar la calidad de su ropa, de sus alimentos; todo era uno. Hoy sucede lo opuesto. Pensamos que contamos con calidad de vida al comprar comida ya preparada, fácil y para llevar, o al usar un outfit distinto todos los días. Para nosotros es sinónimo de una “buena vida’’ y estamos haciendo lo contrario; sin embargo, pienso que esta dinámica ya está cambiando, pues la gente entiende que la comida rápida no es buena para la salud y quizá por eso ahora solo comen aguacates y semillas de a montón. También se ha dado cuenta de que comprar muchas prendas de fast fashion no es lo ideal para su bolsillo, porque termina gastando más de lo habitual, en vez de comprar dos buenas prendas al año que conservará por un largo tiempo.



GLOW!: Tener una verdadera calidad de vida, ¿nos hace un poco más responsables sobre compartir nuestro conocimiento, compartir nuestras creencias?
LIVIA: Absolutamente. Se trata de valorar las cosas y mucho tiene que ver con la calidad moral individual. Necesitamos confiar en las personas y prueba de ello es que todo lo que usamos, todo lo que comemos, se debe al esfuerzo de alguien más. Una persona (o varias) lo sembró o lo tejió para nosotros. Tener en cuenta esa relación es parte de la calidad de vida, de un enfoque holístico, pensar que todos estamos interconectados, que no se nos olvide.

GLOW!: Totalmente de acuerdo. En cuanto a personas de calidad, como Caroline Scheufele, ¿de qué manera interconectamos con otros? ¿Cómo supiste que ella era un ser humano de calidad? ¿Cómo crees que Caroline supo que tú también eras ese tipo de mujer?
LIVIA: Creo que congeniamos de inmediato; ella me hace reír muchísimo porque desde el inicio ha sido muy honesta. Como decíamos hace un momento, todo comenzó con una pregunta. Nos reunimos para tomar un café. Recuerdo que era 2012, justo en temporada de premios y A Single Man (película que protagonizó Colin) estaba nominada. Como sabes, Caroline ama el cine y colabora muchísimo con las celebridades, sobre todo para Cannes y los Óscar. Ella se acercó a mí y me dijo: “Quiero tomar un café contigo para que me cuentes acerca de la alfombra verde (Green Carpet Collection), ¿qué es y cómo lo haces?, explícame”. Yo contesté con otra pregunta: “¿sabes de dónde viene tu oro?” Respondió: “Del banco, claro’’.

GLOW!: ¡No lo sabía!
LIVIA: Me contó: “Tenemos un problema porque no sé de dónde viene. Compro lingotes de oro del banco, como todos los joyeros’’, y me hizo reír de inmediato pues cualquier otra compañía habría dicho: “Mis compras provienen de fuentes seguras’’. Fue maravillosamente honesta: “No tengo idea, tenemos que cambiarlo juntas’’.

GLOW!: ¿Qué sientes al saber que inspiraste a Chopard para crear cosas aún más bellas, sustentables y éticas?
LIVIA: Es una satisfacción gigantesca, y se siente incluso mejor saber que no se detienen. No se trata de alcanzar un objetivo y hasta ahí. No, Caroline sigue de manera constante. Me ha dicho: “Ahora tenemos que hacer cuero”, y yo digo: “Perfecto, hagámoslo”.

GLOW!: ¿Cuál ha sido el reto principal al que te has enfrentado con Caroline?
LIVIA: Nos encantan los desafíos. Las piedras preciosas de colores fueron uno de ellos porque no hay un certificado, ni regulación en el mercado. Comenzamos a plantear distintas ideas, nos reunimos con grupos grandes, participamos en pláticas, paneles, mesas de trabajo para entender cómo extraer piedras preciosas de colores de manera ética, incluso en esto tuvimos éxito. Ahora, al hablar con los proveedores y seleccionar las piedras, preguntamos su origen, la ubicación de la mina, y algunas veces hasta solicitamos verificar personalmente la extracción de las mismas. Caroline se ha vuelto peor que un policía, lo cual es bueno (ríe).

GLOW!: Y nosotros, ¿cómo podemos comenzar a ser más responsables?
LIVIA: Hubo un gran debate al respecto en la compañía porque muchas personas preguntan qué podemos comprar, cuáles son las buenas y las malas marcas y, de hecho, es complicado si se aborda el tema desde esa perspectiva porque ninguno de nosotros trabaja con una enciclopedia en las calles respecto a las buenas y las malas marcas, los buenos y los malos materiales. Creo que regresamos a lo mismo: el problema actual es la moda rápida, este fast fashion y las cantidades extremas de consumo y de compra. Como solución se nos ocurrió crear #30wear, una campaña en Instagram que va muy bien y es muy sencilla de aplicar. Al momento de encontrar algo que te gusta, hazte la pregunta: ¿lo usaré un mínimo de 30 veces? Si la respuesta es sí, llévatelo. Te sorprendería el número de veces que la respuesta es no, y lo regresas. Es impresionante.
Si cada uno de nosotros aplicara la regla del uso mínimo de 30 veces, la industria de la moda rápida cerraría mañana, pues depende de que cada uno de nosotros compre artículos para usarlos una o dos veces para después desecharlos. Esa es la herramienta más poderosa que tenemos para el cambio, me parece.



GLOW!: Si uno se percata de que los fashionistas
–me desagrada ese término, pero muchos se sentirán identificados con él– o mejor dicho, los amantes de la moda pueden modificar la situación, eso me alegra.
LIVIA: Por eso amo la moda y también me alegra. Hay tanta creatividad e ingenio, creo que ellos pueden encontrar
la solución para luchar contra el fast
fashion y muchas de las problemáticas.

GLOW!: ¿Y los amantes de la moda cuidamos bien del planeta?
LIVIA: No, pero desde que vi a Greta Thunberg, la joven que impulsa el movimiento estudiantil internacional, creo que vamos bien. El 24 de junio hubo una huelga estudiantil global. La juventud ahora está a cargo del planeta y las compañías tendrán que escucharla porque esa es la siguiente generación de consumidores; de lo contrario, estarán en la ruina.

GLOW!: ¿Crees que la educación marca una diferencia? ¿Nos marca para siempre cómo vivimos la niñez?
LIVIA: Sí, claro. Cómo crecemos y nos educan. Los valores que fomentamos son aquellos de nuestros padres, pero, en mi caso, de toda mi maravillosa familia –porque cuento con ella, siguen muy presentes en mi vida, mi mamá, mi papá, mi hermano–; de hecho, mi hermano es el CEO de la compañía. También conozco a muchas personas que recibieron una mala educación, pero se volvieron seres humanos increíbles. Creo que es asunto de resiliencia y, de nuevo, de la decencia de cada ser humano y de tratar de ser la mejor versión posible de uno mismo.

GLOW!: Te lo pregunto porque nuestros lectores educan a esta nueva generación y algunos te conocerán por primera vez en México. ¿Cómo enseñar a los pequeños a ser más responsables?
LIVIA: Es una pregunta interesante. Hoy siento que nos han quitado mucho poder de las manos al hacernos creer que no marcamos una diferencia a nivel individual y, por el contrario, cada uno de nosotros marca una gran, gran, diferencia en nuestra comunidad. Cuando nos demos cuenta del poder que tenemos, cambiará la manera de ver la vida y de lo que nos rodea.

GLOW!: Gracias por compartirte, por nunca quedarte callada al respecto
y, sobre todo, por enseñarnos a ser más responsables.

Por Lina Holtzman Warszawski


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