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Vuelta a los orígenes

Polvo es la ópera prima de José María Yázpik, viejo y muy querido amigo de Glow! y su revista hermana, BLACK. el actor nos habla sobre el filme que, echando mano del humor negro y la nostalgia, convierte un sitio de su propia biografía en el protagonista de una curiosa historia que eleva lo local a lo universal y retrata diversas reacciones humanas, demasiado humanas.

El Chato se fue de San Ignacio a probar fortuna como actor de cine, pero su destino ha sido muy distinto. Una noche, un cargamento de cocaína es arrojado desde una avioneta sobre el pueblecito y a él le es asignado recuperar el cargamento. Así comenzará un largo viaje al pasado y a sí mismo. Polvo es protagonizada por el propio Chema Yázpik, Mariana Treviño, Adrián Vázquez, Carlos Valencia, Angélica Aragón, Jesús Ochoa y Joaquín Cosío.

GLOW!: Saludos, señor director…

JOSÉ MARÍA YÁZPIK: Qué bonito suena eso (ríe).

GLOW!: Empecemos por ahí, ¿no?

JOSÉ MARÍA: Es raro, es raro escuchar eso.

PASADO PRESENTE

GLOW!: ¿Cómo se gestó Polvo? El guion es tuyo...

JOSÉ MARÍA: Junto con Alejandro Ricaño.

GLOW!: ¿Desde hace cuánto tenías esa idea en mente?

JOSÉ MARÍA: Surgió hace más de 10 años, cuando mi hermano y yo llevábamos a mi papá a las fiestas del pueblo, San Ignacio, Baja California. Vimos el lugar en decadencia, y que ya no había tantos niños como antes. Imagínate, nosotros vivimos ahí todos nuestros veranos y Navidades. Íbamos a San Ignacio porque ahí vivía toda la familia de mi papá y era muy rico estar en la cotidianidad citadina todo el año para llegar ahí y sentir una libertad absoluta en las vacaciones. No había televisión ni radio, estaba rodeado de 20 primos gritando y jugando todo el día. Nuestros abuelos y tíos solo nos decían: “Cuidado con los pinchis carros y las pinchis serpientes, cabrones, ¿eh?, abusados, órale, váyanse a jugar”. Y era divertidísimo.

Regresamos después de muchos años y nos atacó la nostalgia. “Hay que hacer algo en este pueblo”, dijimos. Años después de eso, un amigo nos contó la anécdota de que en un pueblo de Colombia habían caído unos paquetes de droga, lo cual ha pasado en distintos lugares del mundo, ha sido recurrente. Por ejemplo, en Portugal no cayeron los paquetes, sino que llegaron por mar. En Yellowstone, según vi en el documental de Big Sur, sobre escaladores, se cuenta que una avioneta de marihuana se estrelló allí y estos güeyes subieron, rescataron la marihuana, la vendieron y con eso pagaron su equipo y vivieron no sé cuántos años. Siempre ha pasado, y pensé que podría ser un buen detonador para la historia.

Hablamos con Alejandro Ricaño, pues yo acababa de hacer una obra de teatro con él, y le dijimos: “Esta es la anécdota, estos son los personajes, este es el lugar, estructúralo”. A los seis meses nos entregó el primer tratamiento y yo lo estuve trabajando alrededor de tres años y medio o cuatro, hasta que levantamos el dinero y lo hicimos, pero sí fue a partir de la nostalgia. Eso me pasa a mí todo el tiempo con Baja California: mi papá y mi familia son de Baja California Sur, pero después vivimos 10 o 12 años en Tijuana. Todo el tiempo tengo estos cuestionamientos de ¿qué hubiera pasado si me hubiera quedado allá?, ¿hubría sido más feliz? A diario extraño la Baja, es algo muy importante para mí, de eso se trata la película.

GLOW!: La cual tiene diversas lecturas…

JOSÉ MARÍA: Sí y la principal para mí, por la que la hice, es por la nostalgia de regresar al origen.

GLOW!: Fue esa nostalgia, supongo, que te hizo ambientarla en 1982.

JOSÉ MARÍA: Eso y también para aislar más al pueblo, porque en ese entonces empezaba todo el rollo de la cocaína. Sería raro que de repente cayeran paquetes y la gente no supiera, pero en 1982, en ese pueblo, sin radio ni televisión, ni auto, completamente aislado, así funcionaba.

GLOW!: Una vez que ya tenían ese tratamiento de la historia, ¿en qué partes trabajaste más?

JOSÉ MARÍA: De entrada yo no quería dirigirla, no me sentía listo ni capaz. Al platicar esto con Carlos, mi hermano, pensamos en quién podría hacerlo, pero decíamos: “Sí, Fulanito es muy buen director, pero seguramente le va a dar este giro y me la voy a pasar discutiendo con él respecto de los sonidos, los colores…” Al final no tenía caso contratar otro director y por eso Carlos me propuso que yo la dirigiera y le dije: “Pero ¿quién la va a actuar?”, porque no iba a hacer la tontería de actuar y dirigirme. Empezamos a pensar quién de nuestros cuates podría ser, hasta que de repente me ‘cayó el veinte’: “Si me la escribí a mí, pues ya me voy a aventar el tiro”.

Una vez decidido eso, fue un proceso muy interesante porque veía algo gigantesco y casi imposible de hacer, así que decidí ir pasito a pasito, resolviendo el problema más próximo que tenía y de ahí el siguiente y luego al otro porque si no, me daban unos ataques de pánico y una angustia tremenda. Así agarré ritmo y confianza. Aparte me rodeé de puro chingón y chingona y les pedí que cuando me cayera, me agarraran; si veían que la estaba regando demasiado, que me lo dijeran.

GLOW!: Una vez ya en el rodaje, ¿qué te preocupaba más?

JOSÉ MARÍA: Que hubiera una falla técnica, que se descompusiera una cámara, porque estábamos a 11 horas de cualquier aeropuerto. Si se descomponía algo, todo el rodaje se iba a parar cuatro días en un lugar donde el internet es casi nulo, estuvimos a 40 grados a diario y donde no había mucho qué hacer, más que tomar cerveza, platicar con la gente de ahí y nadar en la presa.

GLOW!: ¿Cómo tomaron la propuesta los actores?

JOSÉ MARÍA: A todos les gustó mucho el guion y la respuesta fue inmediata. No tuve que corretear a nadie. Angélica y Mariana me dijeron: “¡Qué bárbaro, qué historia, cabrón, va, va!”. La reacción fue muy positiva y se mantuvo así durante todo el rodaje.

Estoy muy agradecido con todo el elenco porque no tuvimos lecturas ya que Mariana estaba filmando en España, Joaquín estaba no sé dónde, fue muy complicado y nunca pude juntarlos a todos.

GLOW!: ¿Cómo construiste los personajes?¿Alguno de ellos se basa en alguien del pueblo o tu familia?

JOSÉ MARÍA: No nada más me recuerdan a alguien. Imagínate que el dueño de la tienda en la película es una mezcla entre mi abuelo y mi tío. Al personaje le di los movimientos de mi abuelo, su corporalidad, pero la personalidad era de mi tío. El personaje de Mariana Treviño es mi prima Olguita. Don Facundo es al que le decíamos “La Víbora”, Juan Jacobo Rosseau. Empezamos a hacer una mezcla para construir a los personajes pues así se concibieron desde el principio. Mi prima Olguita nunca trabajó en la tienda, pero era cabrona, un mujerón de armas tomar…

GLOW!: ¿Para quién va esta película?

JOSÉ MARÍA: No sé. Varias veces me lo pregunté y sigo sin saber, porque la hice para mí.

GLOW!: ¿Qué directores te inspiran? JOSÉ MARÍA: Los Coen, Paul Thomas Anderson, Tarkovski, Kubrik, Koreeda, Ozu, Fellini, los grandes maestros. Una de las cosas bonitas de haber dirigido es que sí tuve mucho tiempo para revisar de  nuevo y ver por primera vez muchas películas de los grandes maestros, y fijarme en los tonos que me gustaban: la sencillez de Tokyo Story, el silencio de tal cosa, los movimientos de cámara de Una giornatta particollare, estos pueblos; la falta o la ausencia de música en No Country for Old Men, cosas que me iba imaginando mientras trabajaba el guion e irme a revisar a los chingones.

GLOW!: ¿De qué manera te ha cambiado esta experiencia?

JOSÉ MARÍA: Es una libertad tremenda en donde nada más tengo que escoger lo que quiero decir, cualquiera que sea la reflexión, y hacerla, eso me tranquiliza mucho. Estaba en un estado de confort con la actuación y justo mi crisis de los 50 años es esta, donde me tocó salirme de esa zona y aventarme a hacer algo completamente nuevo y arriesgado, lo cual me ha ayudado en esta etapa que estoy viviendo porque me abrió otro mundo.

GLOW!: ¿Y qué más nos quieres decir en el futuro como director? ¿Qué sigue?

JOSÉ MARÍA: Hay un par de cosillas por ahí. Lo que puedo decirte es que seguiré la línea de hablar de cosas personales porque así se mantendrá esto, orgánico y sincero, tendrá que ver con la crisis de la mediana edad, la paternidad o la mortalidad. Lo que sí quiero es hacer comedia, eso lo tengo clarísimo.

GLOW!: ¿Qué te preocupa como director más allá de lo personal?

JOSÉ MARÍA: ¡Híjole!, me preocupan muchas cosas: el futuro de mis hijas, el medio ambiente, lo que sucede con el país, mi propia vida… No es que no me interese tocar esos temas, sino que hay que saber cómo contarlos y eso es lo que todavía no sé. He estado trabajando en un guion sobre un pescador que atraviesa por una crisis de los 50, pero no sabe que la está viviendo porque no tiene la información que tenemos nosotros.

GLOW!: Esta revista se está enfocando en generar diálogos, conversaciones con gente del mayor número de sectores en México y una pregunta esencial es ¿qué podemos hacer nosotros como mexicanos por un país que nos desconcierta?

JOSÉ MARÍA: Partir de la educación. Hay ganas, hambre, talento, faltan espacios, plantarnos, pararnos y decir: “No, señores, las cosas se van a hacer así, lo nuestro se tiene que respetar y se tiene que apoyar”. Francia lo hace así: por cada Avengers que le ponen, tiene que verse una película francesa.

Es importante lo que pasa en la industria cinematográfica, pero de lo que está pasando en el país, es lo menos importante. Muchas gracias por ver la película.

GLOW!: Muchas gracias a ti, Chema Yázpik, por mostrarnos que hay camino.


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