Inspiracional

Alguien te llama ¿¡hacia lo desconocido!?

Oficialmente es una promesa, pero para nosotras es un llamado urgente.

El arte se nos manifiesta en múltples formas. Por ejemplo: A través de piezas que llevamos puestas (prendas, accesorios…) y claro, en creaciones que se ven en museos, paredes de nuestras propias casas. Hoy nos enfrentamos a otra, es inmersiva y efímera, invitante, creativa. ¡Al puro estilo de Hermès México!

Lo que nos llama

Así se titula la instalación efímera de Clotilde Jiménez (1990, EE.UU.; vive y trabaja en México) inspirada en el tema anual de la Maison: La Promesa de Nuevos Horizontes. A través de tres vitrinas que puedes disfrutar en la boutique de Hermès Molière (El Palacio de Hierro Polanco), Clotilde construye una narración en tres actos: la llamada, la preparación y la llegada, sobre el impulso de seguir una señal hacia lo desconocido.
Así, partiendo de su práctica artística basada en el collage, superpone materiales, objetos y referencias para crear escenas en las que lo cotidiano se desplaza hacia lo imaginario. En este recorrido, el viaje no es únicamente geográfico: también es una transformación interior guiada por la curiosidad, el asombro y el deseo.

En las vitrinas de Hermès Molière, la instalación propone así un territorio de exploración en el que cada objeto funciona como una pista y cada imagen como una posibilidad.

Observa y siente a la vez

1. La Llamada. Un niño escucha en una caracola el murmullo lejano del mar mientras se encuentra rodeado de nopales, lejos de la costa. Ese sonido imposible introduce la primera señal: la intuición de que algo, en algún lugar, lo está llamando. A su alrededor los Twillys de Hermès cambian la naturaleza para convertirse en tunas, entrelazando la seda con el paisaje imaginado por Jiménez. Antes de emprender el camino, basta una señal para imaginar un nuevo horizonte.

2. La Preparación. Esa intuición se convierte en movimiento. El viajero reúne objetos, recuerdos y signos de aquello que llevará consigo. Una motocicleta, concebida como una suerte de caballo de metal, encarna el impulso de avanzar, mientras el mapa señala un territorio aún por descubrir. Los objetos ecuestres de Hermès —botas, casco, albardón y mantilla— están listos para emprender el camino, junto a un Haut à Courroies dispuesto a guardar todo aquello que acompañará al viajero. Prepararse es ya una forma de partir: el deseo adquiere dirección y el viaje comienza a tomar forma.

3. La Llegada. El viaje exterior da paso a un encuentro más íntimo: con la memoria, con lo desconocido y con una versión distinta de uno mismo. Objetos del universo Hermès habitan el paisaje imaginado por Jiménez, mientras un brazo suspendido de proporciones exageradas sostiene una Mini Médor. Un flujo de agua, evocado a través de recortes de seda, arrastra consigo un Samarcande, un pisapapeles Lao y ceniceros con motivos ecuestres, creando una composición fluida en la que los objetos parecen flotar entre lo real y lo imaginario. Lo que comenzó como una señal distante se convierte en una experiencia presente, capaz de transformar la manera de ver y habitar el mundo.

PD: La instalación se queda hasta Enero 2027.